El desarrollo sostenible se basa en la consideración conjunta de tres factores: sociedad, economía y medio ambiente. La definición original es satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para satisfacer sus propias necesidades (Comisión Brundtland: Nuestro Futuro Común, 1987).

La convergencia de nuevas tecnologías, como big data, el internet de las cosas, inteligencia artificial, nuevos materiales y energías renovables entre otras, está permitiendo nuevas soluciones a los desafíos comunes de nuestra sociedad. Estos cambios están modificando el diseño, implementación, operación y renovación de nuestros sistemas de infraestructura y tecnologías con las que vivimos en general de modo de alcanzar el objetivo del desarrollo sostenible.

En esta materia se ven conceptos y metodologías que permiten evaluar, diseñar, implementar y gestionar los sistemas de infraestructura actuales y futuros en el marco del desarrollo sostenible, con aplicaciones variadas tales como el futuro de las ciudades, la energía, el transporte o el medio ambiente.